¿Qué hacer en caso de...? #5: Cómo pasar desapercibido cuando se llega drogado al trabajo



(Cómo pasar desapercibido cuando se llega drogado al trabajo)
            −Oye, Felipe, ¿estai’ volao’?
            Con los ojos ensangrentados y la cara desfigurada:
            −Ya, güeón, ojalá.

Historia #154: Dos amigos andando en bicicleta



Primera escena:
            Dos amigos andando en bicicleta por la playa.

Segunda escena:
            Los mismos dos amigos andando en bicicleta por la ciudad, entre autos.

Tercera escena:
            Los mismos dos amigos subiendo una pronunciada inclinación encima de sus bicicletas.

Cuarta escena:
            Los amigos están detenidos sobre sus bicicletas, seguramente en el lugar al que deseaban llegar; están de frente, cansados y sudorosos.
            Uno le dice al otro:
            −Con todo lo que recorrimos hoy día, quemamos más grasa que la mierda.
            −Sí, güeón: si seguimos así, pal verano todas las minas nos van a querer chupar el pico.
            (Los amigos se ríen).
            Uno llama la atención del otro:
            −Oye.
            −¿Qué?
            −Dicen que una cerveza luego del ejercicio hace bien para hidratarse.
            −¿Ya, en serio?
            −Sí, en serio. Lo leí en Internet.
            −¡Güena; entonces tomémonos una!
            −Sí pos, una nomás, piola.
            −Sí pos, una piola.

Quinta escena:
            Los dos amigos se encuentran sentados a una mesa llena de botellas y latas de cervezas vacías, notoriamente borrachos. Sus movimientos son torpes y no consiguen mantenerse quietos por más de tres segundos.
            Uno le dice al otro, sin mirarlo:
            −No entiendo por qué siempre nos pasa lo mismo…
            El otro amigo, tomando de la boca de la botella que sostiene en su mano:
            −No lo sé, güeón, no lo sé…

Historia #153: Generaciones de mierda



Estaba echándome agua hervida en la taza de oferta que había comprado en la tienda de los chinos cuando esta comenzó a quebrajarse filtrando toda el agua, salpicando muy cerca de mis pies envueltos en mis calcetines de rayas. Malditos niños chinos, maldije, ya ni siquiera hacen las cosas como antes. Cada vez me queda más claro que las nuevas generaciones son una mierda.