Historia #158: Cambios



Sabes que el lugar donde vives ha cambiado un tanto cuando en vez de escuchar el ya clásico disparo aislado durante la noche, oyes a la distancia el repiquetear de una metralleta corta.

Historia #157: La mosca!



Cuando era chico, me regalaron este disco en físico (Cachureos 96 La mosca!) por no sé qué asunto y cuando escuchaba este tema (Que se mueran los feos), siempre me sentía mal porque desde el comienzo de los tiempos que me he sentido feo; ¡y sí, soy feo, qué güeá!; pero el asunto es que siempre me sentía mal y la güeá y me daba rabia porque todos en la familia me apuntaban cuando sonaba −¡además que era MI disco! Bueno, la güeá es que filo: pasaron los años, fui creciendo, se me alargó el pelo, la cabeza, la güata, y me di cuenta que en realidad seguía siendo el mismo culiao' horripilante de siempre; así que niños y niñas que leen este blog: si son feos o feas ahora, van a ser feos por siempre, como yo, así que no se esmeren en ser personas que no son. De todas maneras no hay gloria en esto.

Fanfic #3: El hombre dentro de mi guardaropa



Estaba escribiendo en mi computador cuando sentí que algo se removía en el interior de mi guardaropa; al principio pensé que era mi imaginación, típico que ves cosas inesperadas por el rabillo del ojo cuando estás en medio de otra acción, pendiente de lo que traes entre manos, pero luego de escuchar que golpeaban la puerta de adentro como queriendo salir, supe que debía hacerme cargo de lo que fuera que hubiera del otro lado. Así que me armé de valor, quité el seguro del guardaropa y di unos cuantos pasos atrás, viendo cómo Jaime Guzmán salía de su interior con paso decidido, mirándome a los ojos fijamente. ¡Tú…, no!, exclamé sin poder creerlo…, hasta que tomé plena conciencia de lo que sucedía; debía evitar que el miedo me doblara la mano. Así que saqué mi varita, apunté al hombre de lentes que tenía al frente, y grité ¡Riddikulus! antes de verlo transformarse en una mujer vieja y fea idéntica a Lucía Hiriart, amante del Señor Oscuro que había gobernado por tantos años de manera sangrienta e injusta nuestra maldita nación de mierda. ¡Vete, vete, vieja puta!, le gritaba al Boggart mientras le propinaba fuertes patadas en el culo, guiándolo a la salida de mi casa. ¡Vete, y que Pinochet te meta su diminuto pene en el Infierno! Me parecía divertido e irónico que los Boggarts fueran el último desquite que nos quedaba para con esos tiempos oscuros llenos de muerte en los que no podíamos hacer otra cosa más que verlo todo con los brazos cruzados, sin poder hacer nada al respecto; no podría concebir mi vida sin estos fantásticos Boggarts/Jaime Guzmán.